viernes, 24 de abril de 2015

Mi profesión es compartir lo musical, y este acto, al igual que lo musical está lleno de matices. Gran parte de mi tiempo estoy dentro del aula, sala de ensayos, estudio ó en lugares en los que naturalmente se aprende a pensar musicalmente. Otra parte del tiempo comparto lo musical desde escenarios de todo tipo: grandes, pequeños, modestos, suntuosos, con personas muy humildes, con gente que observa y escucha principalmente  una presentación o un concierto. Aunque me apasiona lo que hago como profesional en música, la educación me atrae profundamente  por lo que intento a diario que el conocimiento sea transmitido de manera diáfana, aplicable, entendible y principalmente que pueda utilizarse de manera frecuente. Creo que al margen que un estudiante sea o no músico, el aprendizaje del lenguaje sonoro moviliza sus capacidades cognitivas y permite que tengan una visión de múltiples perspectivas sobre un tema dado.
Es entonces cuando considero importante aprender sobre el acto de educar, las estrategias pedagógicas  y por supuesto, las tecnologías que nos permitan optimizar el acceso al conocimiento y la manera de transmitirlo.